Oración del Lunes Santo



Mi Señor, qué bueno es saber que escuchas mis súplicas y estás atento a mis necesidades, susurrando constantemente a mi espíritu tu invitación a vencer el miedo y a lanzarme con confianza a enfrentar cada una de mis batallas.

Te pido que siempre pueda tener lucidez para tomar las mejores decisiones y diferenciar lo bueno de lo malo, esforzarme por ser fiel y no dejar que nada me quite las ganas de hacer las cosas bien. 

Me cuento entre los pecadores que siempre vuelven a caer; reconozco que en algunas ocasiones me faltan fuerzas y te fallo, por eso me humillo ante ti, ante tu poder y clamo por tu compasión.

Como María de Betania, quisiera también ponerme a tus pies y ofrecerte el mejor de mis perfumes, que no es otro que el de hacer obras agradables a ti y alejarme de todo aquello que hace mal a mi alma. 

Gracias por recibirme una vez más, por cuidarme, por hacerme sentir que soy valioso e importante para ti. 

Tú eres grande, poderoso, invencible, supremo, glorioso, con un corazón
rico en misericordia.

Me siento bendecido porque en tu amor he encontrado esa paz que me invita a luchar con todas mis fuerzas contra el pecado. 

Con tu presencia rebosante en amor y perdón podré superar toda mala inclinación. Tú tocas las dimensiones de toda mi vida y no haces diferencia entre mi riqueza o pobreza, sino en cuánto amor estoy dispuesto a ofrecer.

Te amo y te entrego mi corazón ahora para que lo renueves con tu amor. 

A pesar de mis debilidades, en tu nombre, sé que puedo salir adelante sabiéndome consolado en tu amistad y que te pertenezco para siempre. 

Amén.

You Might Also Like

0 $type={blogger}