Oh, glorioso San Juan Bautista, muévete a piedad de esta alma acongojada, que en ti puso sus esperanzas, líbrala, te ruego, de sus miserias.
Oh, santo de los milagros, alivia la congoja de mi corazón, y haz que yo viva aquí como verdadero amante de mi Jesús para poder gozar de el en el Cielo.
Amén.

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