Bendito eres Señor, gracias por todas las bendiciones que me diste en este día.
Quiero estar agazapado en tu regazo, dejar que las cosas pasen, que se calmen las tormentas de mi vida, que me llenes con la inmensidad de tu amor, con el perdón que hace que mi corazón descanse, con el poder de tu Palabra que ilumina mi vida y me muestra por dónde tengo que caminar seguro.
Ven y arrópame con tu misericordia que todo lo hace posible, ven y muéstrame que escuchas mi voz; ven y cura mis heridas, ven y sana las penas de mi corazón.
Te alabo porque me das la fortaleza para combatir con valentía mis batallas.
Aunque sienta que un ejército acampa contra mí, no voy a temer porque tú, mi Señor, eres mi luz y mi salvación.
Ya no tengo dudas en mi corazón, sino que sigo confiando en tu gracia que me capacita para buscar las soluciones a mis problemas.
Dios mío, quiero que seas el centro de todo lo que vivo, lo que hago y lo que digo, lo que pienso y lo que siento.
Ven y déjame sentir el aroma de tu perfume, tu suave olor sobre mi vida.
Me voy a dormir tranquilo, porque creo que tú, Señor, eres mi guardián, me cuidas de todos los males y me apartas de los peligros.
Gracias por tu amor que siempre está conmigo.
Sé mi certeza, mi descanso en esta noche, sé mi fuerte, mi refugio, mi calor, sé la apertura de mi corazón, que pueda cambiar todo lo que no conviene, lo que es contrario a tu voluntad, lo que no me llena.
Ven y apodérate de mí, lléname de todas tus bendiciones y hazme dormir feliz en tus brazos.
Amén

0 $type={blogger}